Un rock&roll en latín

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Un rock&roll en latín,
una impericia infantil,
eso parece mi vida
si la miras de perfil.
Una pereza eficaz,
muchas pipas de la paz,
un decorado olvidado
de un rodaje en Shangri-La
 
A mi presunta identidad
la llamo y nunca está.
Y la presunta realidad
jamás me deja entrar.
 
Yo quiero ser como Errol Flynn,
aparecer en el festín
con una bestia en mis espaldas.
 
Una neurosis gentil,
indiferencia textil,
una promesa a una diosa
que no para de reír.
Una anorexia falaz,
un recatado disfraz,
un camerino repleto
de botellas de Voll-Damn.
 
A mi presunta identidad
la llamo y nunca está.
Y la presunta realidad
jamás me deja entrar.
 
Yo quiero ser como Errol Flynn,
aparecer en el festín
con una bestia en mis espaldas.
 
Amigos llenos de fe,
la ceremonia del té,
el hosco viento del norte
que se empieza a recoger.
Un paseante de andén
que espera fiel a su tren,
un Alcoyano venido a más
dispuesto a golear.
 
Yo quiero ser como Errol Flynn,
aparecer en el festín
con una bestia en mis espaldas.
 
Un rock&roll en latín.
Un rock&roll en latín…

 

Comentario de Bilillo:

Cuando alguien escucha o lee el título de la canción, normalmente pregunta (con cierta fruición, divertida o escandalizada) si realmente la canción es un rock&roll cantado en latín. Bilillo confiesa que le apena decepcionar esta expectación. De hecho, casi se arrepiente de no haber intentado cantar, de verdad, un rock&roll en latín. Hay un antecedente: aunque no sea un rock&roll, Cat Stevens incluyó una canción en latín –Oh, Caritas- en uno de los álbumes de su mejor época.

Bueno, lo cierto es que Bilillo intenta decir con este título tal vez demasiadas cosas: que sus dos grandes pasiones temáticas son el rock, como parece evidente, y la cultura clásica; que en su vida abundan las incongruencias, aparentes y no tanto; que se ve un poquitín al margen de lo convencional, lo que a veces es divertido y a veces no…

Bilillo-134Dejémonos de rollos: lo que más le gusta de la canción es la referencia a Errol Flynn, en su opinión el héroe pop por excelencia de la historia del cine, sobre todo en esa escena de “Robín de los bosques” donde aparece en pleno banquete de los malos (grandísimos Claude Rains y Basil Rathbone) con una bestia a sus espaldas en el desafío más jovial, ligero y rítmico –puro pop- de las pelis de aventuras.

Y que quede claro que Edu (me imagino que inconscientemente) pilló perfectamente el espíritu de lo antedicho cuando, en el arreglo de la canción, pergeñó el riff más Nick Lowe que se pueda imaginar.

 

Créditos:

Bilillo: voz
Carlos Miguel: batería
Edu Basterra: bajo y guitarra eléctrica
Juan López Peláez: guitarra acústica
José López Iturriaga: guitarra acústica y eléctrica
Alberto Arzúa: guitarra eléctrica
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