Insectos

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Como insectos chocando una vez y otra vez
contra el terco cristal,
que tratan de entrar en la luz imposible
que brilla en el Más Allá.
 
Como polluelos picando en la cáscara dura
de la realidad,
que intentan salir a otro mundo invisible
borrachos de oscuridad.
 
Insensatos a pie que no saben leer
lo que exige el guión
buscamos nuestra alma huida, nuestra fiel herida
sin promesas de redención.
 
Lluvia tierna, bésanos la piel.
Viento idiota, sácanos de aquí.
 
Lanzallamas de fe han dejado flotar
una niebla infeliz,
que no nos deja ver el mar, que nos impide amar
la cara sucia de la verdad.
 
Catapultas de estrés han dejado caer
su mensaje viril:
vivimos en un mundo gris, descortés, cruel,
aguantadlo y sobrevivid.
 
Lluvia tierna, bésanos la piel.
Viento idiota, sácanos de aquí.
 
Obcecados veleros en costas extrañas
sin usar el timón,
surcando entrepiernas sagradas, paisajes obtusos
poemas sin conclusión.
 
Lluvia tierna, bésanos la piel.
Viento idiota, sácanos de aquí.

 
 

Comentario de Bilillo:

Bilillo simulando ser un insecto chocando con un cristalSi hay algo que me enorgullece de esta canción es su primer símil, ese que hace referencia al título: “Como insectos chocando una vez y otra vez contra el terco cristal, que intentan entrar en la luz imposible que brilla en el Más Allá”. Nunca he sido partidario de metáforas surrealistas, paradojas violentas y brumas de aspecto interesante. Me gusta la eficacia de una imagen clara y sencilla que no esté del todo manida y que se ajuste casi dolorosamente a la situación, epifanía o lo que sea que quiera expresar. Algo tan hermoso y tan difícil como componer una gran melodía en una canción de tres acordes.

No digo que haya logrado un gran verso. Creo que he escrito unas líneas que, en mi alma, disparan la fotografía exacta de lo que quiero expresar, esa monótona sucesión de entusiasmados fracasos que constituyen la agotadora vida de la mayoría de los seres humanos.

Por cierto, esta canción no tendría el magnífico acabado instrumental que ostenta en el disco sin el empeño de ese gran profesional que es Aritza Castro. La intención de Bilillo y los Sullos era grabar un tema puramente acústico, pero él se empeñó en tocar la batería, con lo que la canción cambió de cuerpo y de alma, para mejor.

 

Créditos:

Bilillo: voz
Aritza Castro: batería
Edu Basterra: bajo y guitarra eléctrica
Juan López Peláez: guitarra acústica
José López Iturriaga: guitarra acústica y eléctrica
 
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