Fly, Fly, my Sultan

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Fly, fly, my sultan,
skies are open fields
waiting for young men to plough.
 
Fly, fly, my sultan,
make you sceptre swing
rolling and tumbling my breath.
 
Fly, fly, my sultan,
life’s an honest gift
from some unmethodical god.
 
Fly, fly, my sultan,
round the minarets
this magic carpet is yours.
 
How many starts have ever nipped you?
How many goddesses have loved you?
They’re countless,
they’re soundless,
they’re singers who light up your fire.

 
 

Comentario de Bilillo:

¡Ah, cantar en inglés! ¡Qué inmenso descanso! Todo suena bien y encima nadie entiende las bobadas que dices. No es broma: comparen la áspera fonética del castellano con la del inglés, lengua materna del rock; comparen la longitud de las palabras castellanas e inglesas. ¿Han pensado alguna vez en lo fácil que es ajustar palabras de una y dos sílabas a cualquier melodía? ¿Lo fácil que es rimar cuando tienes tantas palabras monosílabas y agudas?

Intenten, intenten ustedes cantar “She loves you” o “Waterloo Sunset” en castellano… ¿Creen sinceramente que sería lo mismo?

Vale, ya me he desahogado, pero entiendan que hacer pop-rock en castellano es mucho más meritorio que hacerlo en inglés, y ténganlo en cuenta cuando nos escuchen a nosotros, los sufridos cantantes españoles.

Mi generación musical, la de los 80, absolutizó el uso del castellano. Prácticamente nadie cantaba en inglés. Por eso, cuando muchos de los grupos indie de los 90 volvieron a utilizarlo, nuestra reacción fue de profundo desprecio…, mezclado con unas gotas de envidia. Me encanta cantar en inglés, lo reconozco, y ahora que está permitido lo hago a menudo, y no sólo en privado.

Cuando hago una canción, yo y, por lo que sé, muchos de mis colegas, cantamos la melodía en un spanglish vergonzoso, y cuando el fraseo está fijado, luchamos por poner la letra en castellano. Pues bien: “Fly, Fly, my Sultan” es tan antigua (la más antigua del disco, anterior incluso a la existencia de Los Santos) que no siguió ese proceso. La frase inicial me salió prácticamente simultánea a la melodía y, como no vi manera de castellanizarla y tampoco pegaba nada con el estilo de Los Santos, ahí se quedó hasta los 90, cuando por fin completé la letra por puro capricho, respetando, eso sí, su intención adolescente, una fantasía en la que una mujer maravillosa hace inmensamente feliz a un yo imaginario, todo ello expresado de una forma no muy sutilmente pornográfica.

 

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