El ángel del perdón

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Descansa entre mis alas,
soy el ángel del perdón.
No tengo nada que ganar,
no tengo nada que perder.

Si quieres conocerme,
me tendrás que acompañar
a las cocinas del dolor,
a las letrinas del rencor.

Te espera una pelea mortal
con sombras pegajosas.
Te espera un laberinto infernal
de trampas milagrosas.
Te espera un monstruo tibio y feroz
que acampa en tus entrañas.

Descansa entre mis alas,
soy el ángel del perdón.
No tengo nada que ganar,
no tengo nada que perder.

Si quieres escucharme,
dejarás de oír mi voz,
despertarás una canción
que sueña sola en su prisión.

Te espera una batalla con Dios
en plena madrugada.
Un cruce de reproches burlón
que acaba en carcajadas.
Te espera un monstruo tibio y feroz
que acampa en tus entrañas.

Descansa entre mis alas,
soy el ángel del perdón.
No tengo nada que ganar,
no tengo nada que perder.

Si quieres abrazarme,
notarás una explosión
cuando el volcán entre en calor,
vomitarás algo marrón.

Te espera un aire azul sin curtir,
te esperan las cigarras.
Te espera el vino blanco del sol
que brilla en la mirada.
Te espera un monstruo tibio y feroz
que acampa en tus entrañas.

 
 

Comentario de Bilillo:

Con todos los respetos por el suntuoso arreglo que Edu Basterra hizo para esta canción, Bilillo se declara visceralmente ligado a su versión acústica, la cual aparece como bonus track al final del álbum.

Hay teóricos que opinan que la lírica crudeza de la letra se compadece mejor con esa versión desnuda. Hay quien, como el gran amigo de Bilillo, Santiago Plágaro, dice que, sin entrar en razonamientos musicales o filosóficos, simplemente le pone la carne de gallina esta versión.

Lo cierto es que Bilillo recuerda como hito fundamental de su biografía musical un día del lejano 2008 en que grabó, con el solo acompañamiento de su guitarra acústica, una maqueta que contenía seis canciones. Ese fue el principio de su colaboración con Saul Santolaria (el mayor fan de “El ángel del perdón”, por cierto) y esa es la única grabación que recoge su aspecto de cantautor indefenso y tradicional, armado sólo con su voz y su guitarra, aspecto que Bilillo ha desarrollado en directo pero no en estudio, salvo ese día.

De todas las interpretaciones de la maqueta, la de “El ángel del perdón” es la más ajustada al espíritu de la canción y logra conmover a su autor, que cuando la escucha se siente modesto aspirante a ser el Leonard Cohen de Santutxu.

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