Domingos

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No sé si podré soportar el mal de los domingos,
la cruda luz que respira el invierno.
No sé si podré soportar volver a mi oficina,
la lenta coz que me rompe las tripas.
 
Estribillo:
Sé que estoy muy cerca ya
de ser lo que no soy,
sé que mi alma quiere abandonarme
y yo no se lo puedo reprochar.
 
No sé si podré recordar quién es la competencia,
ni cómo haré para luchar contra Hacienda.
No sé si podré canjear al fin mis depresiones
por un papel que me dé vacaciones.
 
(Estribillo)
 
No sé cuándo fue que intenté escapar con los comanches,
pero al final desperté en la reserva.
No sé cuándo fue que empecé a adorar a extraños dioses,
pero al final me compré una nevera.
 
No sé si podré soportar el mal de los domingos,
la cruda luz que respira el invierno.
 

 

Comentario de Bilillo:

Vale, ya sé que el tema es muy manido. ¿Quién no ha experimentado esa horrible depresión de tarde invernal de domingo?… Pues la poquísima gente que no ha tenido que trabajar en su vida (¡ah, los rentistas de las novelas decimonónicas!) y los todavía más escasos mortales que disfrutan de su trabajo.

Tripalium, instrumento que aterroriza las noches de Bilillo

Tripalium

Ya sé que en estos tiempos es de mal gusto hablar mal del trabajo, y bien que me considero afortunado por poder cobrar un salario cada mes, pero reconozcámoslo: la raíz latina de la palabra trabajo remite a un horrible instrumento de tortura llamado tripalium. Además, cuando percibo el aura brillante, el rostro resplandeciente, la voz animosa de Juan López, estupendo bajista y guitarrista de Los Sullos, que acaba de liberarse de su trabajo, no puedo por menos de sentir una aguda punzada de envidia.

 

Créditos:

Bilillo: voz
Carlos Miguel: batería
Edu Basterra: bajo
Juan López Peláez: guitarra acústica
José López Iturriaga: guitarra acústica y eléctrica
Alberto Arzúa: guitarra eléctrica
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