2009, noviembre. Bilbo Pop.

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“Bilillo, el que fuera el cantante de Los Santos en los años 80 se estrena con un disco en solitario” de Javier Corral López de Alda

Hemos recuperado a Bilillo. Cantante en los años 80 de Los Santos, uno de los primeros grupos de la Villa en publicar un disco de la época, José Ignacio Dermit (Bilbao, 1954) regresa en solitario con el mismo apodo y la misma fina ironía. También las mismas señas de identidad que le acercan al pop grande de Ray Davies, pero ahora más “dylanizado”, destino sabio para alguien que compone e interpreta sus canciones desde la atalaya de una canción de autor con corazón eléctrico y piel acústica. Trovador urbanita, levemente surrealista, con ese porte de profesor desvalido que los pequeño burgueses juzgan chiflado. Hemos recuperado a Bilillo. Nos lo ha devuelto un disco al que ha llamado Vago y una serie de actuaciones por algunos bares y salas de la ciudad.

Recuérdanos en que años funcionaron Los Santos y así hacemos cuentas del tiempo transcurrido.
La época dorada de Los Santos fue del año 81 al 86, luego nos disolvimos, un poco arrastrados por el rock radical vasco que no permitía mucha competencia pop en Bilbao, y después, en los años 90 hicimos dos intentos Alberto y yo, pero sin muchos medios y sin mucha decisión, y tampoco salió adelante. Seguimos tocando como dúo preparando una especie de actuación para pubs, pero Alberto se bajó del proyecto a última hora y con la inercia y todas las canciones compuestas he seguido para adelante y me he decidido a hacerlo en solitario. Siempre he sido cantante de grupo y es un poco costoso adaptarse.

Ese título de Vago me recuerda a las canciones “perezosas” de Ray Davies.
Mira, no es consciente, pero si alguien puede tener influencia en mi música y en mi forma de ver el mundo evidentemente son los Kinks, era nuestro grupo modelo e hicimos muchas versiones en su tiempo con Los Santos. Pero la verdad es que el concepto surgió de mi forma de vida; no es que yo sea un vago, pero pienso que siempre hay que tomarse no un tiempo, sino mucho tiempo de mentalmente no estar en ningún esfuerzo, en ningún empeño; dar tiempo al tiempo, dar esa ocasión a lo que merece la pena en la vida se rebele espontáneamente, porque nos pasamos la vida haciendo esfuerzos constantemente y creo que vivimos una época en la que el trabajo, el esfuerzo y la fuerza de voluntad están muy sobrevalorados en principio.

¿Sigues ejerciendo de profesor?
Sigo, sigo, y además en el mismo sitio, en un colegio maravilloso que se llama Artagan, que está en Begoña, y donde me tratan como si fuera un hijo y un hermano, es mi casa desde hace 28 años. Soy profesor de Historia básicamente y también de inglés.

En esos conciertos que has empezado a dar por locales como el “Residence” o “Azkena”, además de los temas del disco, también haces algunas versiones en inglés.
De Neil Young, de Bob Dylan, de Ryan Adams, Ryan no Bryan con “b” de burro, que es mi referencia actual, y de Mike Ness, el cantante de Social Distortion.

Pero a ti siempre te ha gustado comunicarte en castellano…
Me gusta mucho cantar en inglés, pero me parece como una especie de truco, de trampa: La melodía es la que comunica realmente la emoción, la que lleva la fuerza de la canción, pero la letra tiene que estar acorde. En una canción pop, que no pretendo más cosas, lo fundamental es apartarte de los extremos, de la trivialidad absoluta y del exceso de solemnidad, solidaridad y tal. Procuro evitar esas dos cosas.

Prefieres la ironía, consustancial a ese tipo de pop británico y costumbrista que viene de antaño y que se sigue haciendo.
El pop británico ha sido mi educación desde los once años, y realmente Los Santos tenían esa impronta muy metida, teníamos muchas canciones irónicas e incluso en las más serias siempre había algún verso irónico, y sigo manteniendo esa línea pero los años pasan y algo hemos madurado…

Pasan los años, y nos vamos más hacia cosas americanas.
Sí, ciertamente, porque la línea cantautor es más fuerte en América, Y curiosamente, hablando de eso, una de las versiones que suelo hacer, y quizá la que más éxito tiene, es una canción folklórica americana, Milburn town, que yo descubrí de crío con Peter, Paul & Mary en una versión súper dulce y que yo hago más bien punky, pero tiene ese algo de las canciones folk.

Hay que resaltar el trabajo de Teddy Baster en la producción del disco.
Ha hecho un trabajo extraordinario, ha puesto toda la carne en el asador, como si fuera un disco suyo. Ha dado mucha variedad a las canciones, estilos muy distintos, como ese aire épico-lírico de la canción Vago que me gusta muchísimo.

¿Tienes banda estable?
Todavía no tengo un grupo formado, es una cosa que quiero hacer con mucho cuidado, porque no quiero mercenarios, ni gente que no se comprometa a tope, en fin, quiero mucha calidad. De momento tengo colaboraciones como Baster con su bajo, dos antiguos Santos, José López Iturriaga y José López de los Impecables, con guitarras acústicas, el líder de un grupo nuevo Mala Noche, con guitarra eléctrica, un acordeonista Manu Iturregi del “Residence”.

¿Tienes la sensación de que se han perdido unos cuantos años en el camino?
En absoluto, soy de las personas que lo primero es no quejarse y no lamentarse. Creo que he hecho lo que la vida me ha mandado hacer y si no he seguido en un primer plano, siempre he estado haciendo música y cuando he tenido que salir es cuando me ha llegado el momento, no importa si han sido muchos años o menos. He llegado ahora al nivel de formación, de capacidad de interpretación y de comprensión que necesito para salir ahora al público. Igual si hubiera salido hace cinco años no hubiera resultado igual. Estoy contento con eso.

El tiempo ha declarado intemporal a toda esta música, tú lo habrás visto de primera mano con las generaciones de alumnos que has ido tratando en tus clases, es una música que sigue interesando.
No te puedes hacer idea hasta qué punto. Una cosa buena ahora es la ausencia de prejuicios, ausencia de compartimientos estanco, conozco a cantidad de chavales que lo que más les gusta es el rock urbano tipo Platero, y sin embargo les entusiasman este tipo de canciones así más bien líricas y melódicas. De todas formas, la evolución del rock sigue dando vueltas y círculos, y hay canciones del año 80 y del año 63 que siguen en absoluta vigencia.

Dices que Ryan Adams es tu referencia actualmente.
Hay mucha gente que me interesa. Me gustaría tener más tiempo y más habilidad tecnológica para poder oír más música, pero realmente siempre hay algún grupo con alguna canción que me emociona. Recuerdo hace dos años un disco de Nada Surf, algunas cosas de Wilco, aunque es el típico grupo que les falta redondear sus canciones, si bien sus arreglos son maravillosos. Pero Ryan Adams es el músico actual que me llena absolutamente, tengo la misma sensación que en otros tiempos me podía dar Neil Young o el mismo Dylan. Hay algo muy sincero en él que me llama muchísimo, y eso que cuando fui a verle a Vitoria se puso histérico y fue una actuación lamentable. Pero me parece un auténtico genio.

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